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“Lej-lejá” comienza así en Génesis 12:1: “Y le dijo el Eterno a Abram. “Vayerá”, en 18:1, dice: “Y se le apareció el Eterno en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de la tienda”. Entre el Shabat pasado y este Dios dice y se hace presente. En ambos casos el relato es