Desde Israel I
Estamos a unos veinte kilómetros al norte de Tel-Aviv, mirando al Este. Vemos el amanecer: a veces una bola amarilla redonda y perfecta, otras veces una luz amortiguada por nubes que ya no traerán agua. Vemos las colinas de Shomron (sí, Samaria), donde la perspectiva y el horizonte desdibujan las edificaciones todavía israelíes de aquellas