Ben-Gvir

Haaretz, Chaim Levinson, 1 de junio de 2022

No nos equivoquemos: si Benjamin Netanyahu se retirara de la política mañana, el partido de Itamar Ben-Gvir ganaría 10 escaños en la Knesset. Según una encuesta encargada por The Jerusalem Post y publicada el viernes, su partido Otzma Yehudit ganaría seis escaños si las elecciones se realizaran hoy y si se separara de la alianza del sionismo religioso. En ese sentido, Netanyahu no es el Donald Trump de Israel, es en realidad lo que detiene el ascenso del Trump israelí. Es el borde izquierdo de la derecha y está bloqueando el ascenso del populismo. Cuando se vaya, el cielo se vendrá abajo.

Es posible ocultar la cabeza como el proverbial avestruz, pero es mejor reconocer la realidad. La guerra contra el kahanismo ha fracasado. Ben-Gvir no es un fenómeno transitorio; no fue normalizado por el Likud, sino que se infiltró en el Likud. Muchos likudniks tienen puntos de vista kahanistas. ¿Qué diferencia hay entre el miembro de la Knesset del LIkud Shlomo Karhi – cuyo maestro, el rabino Meir Mazuz, dijo que Avigdor Lieberman y Yair Lapid eran “traidores, enemigos de su propio pueblo y peores que los nazis” – y Ben-Gvir? ¿Entre May Golan del Likud y Bezalel Smotrich de Otzma Yehudit? Tan solo la semana pasada, Yisrael Katz del Likud amenazó a los árabes de Israel con otra Nakba. Eso no me suena como algo particularmente “liberal-nacionalista”.

Las 10 personas que se postularán para liderar el Likud el día después de Netanyahu competirán para liderar un movimiento inexistente. Netanyahu, en virtud de la historia, el carisma y el mito, trajo al Likud una variedad de grupos cuyos denominadores comunes están desapareciendo. No importa quién gane, si Nir Barkat o Yuli Edelstein, si Avi Dichter o Miri Regev o Gilad Erdan. Gobernarán el Likud, pero no a sus votantes. No les importan en lo más mínimo. ¿Alguien cree que Ilana Saporta-Hania, quien supuestamente envió amenazas de muerte al primer ministro Naftali Bennett, votará por Barkat? ¿Que la purgarán de los efectos de largos años de discursos tóxicos?

Los judíos religiosos que se reunieron bajo el gran paragus del Likud desertarán hacia los partidos religiosos. Los haredíes arribistas retornarán a sus partidos. Por encima de todo, la extrema derecha irá a la derecha más extrema. El apoyo de Smotrich y Ben-Gvir a Netanyahu fue un error electoral. Una vez que éste se vaya, brillarán.

En dos semanas será el primer aniversario de la coalición. No suavizó el debate político ni neutralizó las emociones de “Sí Bibi/No Bibi”. De hecho, hizo todo lo contrario: este gobierno ha llevado a un fuerte aumento en el extremismo de la retórica, la desconfianza en el sistema y el populismo que busca destrozarlo todo. No hace falta ser estudioso de las redes sociales para percibir el odio: hacia los tribunales, la fiscalía, la policía, la izquierda, los medios y los políticos. La competencia tiene que ver con quién puede humillar más a Bennett, quién lo odia más, quién puede inventar el mayor número de nombres despectivos para él. Y todo esto junto con un racismo inimaginable contra los árabes de Israel.

El populismo nace de la combinación letal de un sistema político disfuncional y de culpar al extranjero, al otro, de nuestros problemas. Israel ha estado inmerso en una grave crisis política desde 2018. Los frecuentes cambios de gobierno no han contribuido a la estabilidad política, sino todo lo contrario. Estos gobiernos están en conflicto internamente y son disfuncionales, y aumentan la sensación de que se necesita un profundo shock.

La parálisis política siempre viene acompañada de la esperanza de la aparición de un “salvador” que no tome prisioneros. La crisis de los precios de los alimentos, el combustible y la vivienda afecta principalmente a los israelíes de bajos ingresos y crea una sensación de desconexión entre las élites y los pobres, entre el Israel “de primera” y el “de segunda”. La participación de un partido árabe en el gobierno, por primera vez, ha despertado a todos los demonios racistas, que quieren cortar este cambio de raíz.

Netanyahu se postulará en las próximas elecciones, este año o a principios de 2023. El Likud será grande y fuerte. Tal vez eso sea suficiente para retomar el poder, tal vez no. Después de él, habrá una derecha diferente: más extrema, más confrontativa. Nuestro turno habrá llegado, después de Estados Unidos, Gran Bretaña, Hungría y Francia.

Traducción: Daniel Rosenthal