Rosh Hashaná 5787

En vísperas de este Rosh Hashaná 5787 seré breve y concreto.

Más que balance, quisiera mirar al futuro. Que el sonido del Shofar no intimide, sino anuncie.

Como judío, quisiera focalizar en dos niveles: el comunitario en Uruguay y el nacional en Israel.

Esta semana tomó posesión del cargo en el Comité Central un nuevo presidente y una nueva mesa ejecutiva. Creo que, más allá de las personas, hay dos hechos que merecen destacarse y auguran un tiempo honestamente nuevo: el primero es el cambio de denominación de ‘El Comité’ sustituyendo la palabra ‘israelita’ por ‘judío’, y el segundo es su integración con un criterio de capacidades por encima de las cuotas políticas. ‘El Comité’ sigue siendo competencia de las cuatro comunidades fundadoras, pero por suerte la última década ha visto algunos cambios progresivos en su liderazgo e integración. A veces los cambios llevan tiempo, a veces demasiado tiempo, pero merecen nuestro reconocimiento. Sólo resta desear que redunden en una labor fructífera para la comunidad judía uruguaya; en especial en tiempos borrascosos.

En cuanto a Israel, el primer deseo es que, por un buen tiempo, no sepan más de misiles, refugios, alteración de las rutinas, y mucho menos de pogromos y rehenes. No sería realista decir, como dijera Sadat en 1977, ‘no more war, no more bloodshed’; pero es razonable pedir criterio, prudencia, y capacidad de diálogo y negociación. Hacia la interna, mi deseo es inequívoco: idealmente, que nadie de este gobierno saliente integre el próximo gobierno de Israel. Hay suficiente ‘Derecha’ no contaminada como para una coalición sionista, pragmática, liberal, y diversa. Todo dependerá de cómo voten los israelíes. Al día de hoy, todo apunta a un statu-quo político, sucesivas rondas electorales, o un gobierno de unidad nacional. Esto último no es MI deseo pero lo prefiero por sobre el statu-quo.

Como individuo sólo quiero salud, plenitud, y vidas significativas para mi esposa, mis hijos, mis nietos, mis amigos, y todos con quienes comparto mis pasiones y desvelos. Que podamos seguir acompañándonos en el derrotero de la vida. Como dirá la última porción de la Torá del año, ‘Haazinu’, ‘escuchándonos’ unos a los otros.

Shaná Tová!