Ierushalaim y yo
Por muchos años no le encontraba sentido a Ierushalaim. Hasta que leí el capítulo 8 de “Historia de Amor y Oscuridad” de Amos Oz y la recorrimos juntos (sus padres, él, y yo, su amigo imaginario) de norte a sur. En el principio, fue la fascinación del relato mágico de una tarde sabatina (“shabat”) en