«Hay Orden de No Aflojar»
La reciente y sorpresiva muerte de Jorge Larrañaga causó estupor, desazón, y tristeza por su naturaleza prematura y por la calidad humana que todos le han reconocido. Para muchos, como quien escribe, cuando un coetáneo muere en forma súbita, sea conocido o no, supone un shock, una inesperada necesidad de revisión de vida y pendientes.