Nuevo Rabino @UY

En vísperas de una elección histórica en Israel he decidido ocuparme de un tema local: el ordenamiento de un Rabino del Movimiento Conservador por primera vez en Uruguay.

El futuro del pueblo judío se juega en varios niveles; este no es menor.

Hace unos dieciocho años la NCI de Montevideo se mudaba definitivamente a su nueva sede en Pocitos, donde viven la contundente mayoría de los judíos uruguayos. Fui parte de aquel proceso que, por cierto, no se dio de un día para otro y no estuvo exento de dificultades. Hubo equipo y sobre todo hubo una comunidad que respaldó, apoyó, y financió un proyecto que cambió para siempre la configuración comunitaria de los judíos en Uruguay. Todo lleva tiempo, pero sucede.

Hace cinco años esta misma NCI decidió fortalecer su Rabinato con la incorporación de una nueva generación, un lenguaje alternativo al mainstream, y una fuerte apuesta a ‘la juventud’, el reclamo más frecuente que escucha cualquier dirigente comunitario. Vale reconocer que otras instituciones habían apostado fuerte (y siguen pisando firme) al tema juventud (post-tnuá, universitarios) con singular suceso aunque, otra vez, no exento de crítica.

Precisamente porque la crítica por sí sola no vale demasiado, la idea fue sumar alternativas; siendo que ‘sumar’ es la palabra clave del proyecto. También tuve el privilegio y la oportunidad de ser parte de este nuevo proceso. Una vez más comprobé la fuerza del trabajo en equipo con liderazgos bien entendidos. Una vez más viví como una comunidad comulga y construye su futuro con su Rabino. Quince años atrás, un centro comunitario; ahora, más opciones judías.

El resultado fue el proyecto ‘La Casa by NCI’ liderado por Hori Sherem, un porteño que desembarcó en esta orilla del Río de la Plata con su desenfado, sus luchas y sus trincheras, pero sobre todo con un ímpetu y una fuerza transformadoras. Su antiguo vínculo con el Rabino Dany Dolinsky habilitó oportunidades y allanó el camino para alinear criterios. Una vez más, nada es tan sencillo como parece, pero aquí estamos: Hori Sherem será ordenado Rabino.

Uno suele estar orgulloso de sus hijos. Estar orgulloso de alguien de la edad de tus hijos no es tan frecuente: hay que generar un vínculo que no es, como dirían los Oz, genético sino de discurso. El discurso incluye la desavenencia, el desafío, la rispidez, y tantas otras dificultades inherentes al lenguaje; pero el discurso, como dice Harari, nos permite hablar de lo que no existe. Nos permite poner palabras y acción a los sueños y los proyectos. Nos permite imaginar.

En vísperas de las elecciones en Israel quisiera sentir, respecto a ellas, las mismas certezas que siento frente al futuro de mi comunidad. La incertidumbre es un estado del alma complejo y muchas veces paralizante; la certeza es muchas veces un deseo del alma, pero como tal nos avanza en el tiempo. No soy ingenuo y sé que en términos judíos el futuro nunca está asegurado, pero también sé que, como judíos, somos los protagonistas de nuestro futuro: para mal o para bien. Los resultados electorales en Israel nos exceden; lo que hagamos aquí nos comprende.

El flamante Rabino Hori Sherem, así como el veterano Rab Dany, saben que cuentan con toda una comunidad que siempre les hablará claro, les planteará sus inquietudes con honestidad y lealtad, ‘dará la discusión’, y será socia incondicional para un judaísmo inclusivo y relevante. Es una conversación judía permanente y mi comunidad, la NCI de Montevideo, sabe conversar.

En lo personal, sólo resta desearle al nuevo Rabino un futuro de mucho trabajo y realizaciones, de aprendizaje sin claudicación, y sobre todo que no mermen nunca ni su pasión ni sus ideas.

Ahí, y no en la lucha o las trincheras, yacen tus fortalezas querido Rab Hori Sherem. Mazal tov!