Come together

Es sintomático que el 8 de diciembre no sea solamente el aniversario del asesinato de John Lennon sino una suerte de día "oficial" de recordación de The Beatles. Existen casi tantas fechas posibles para recordarlos como canciones y fans; para cada uno existe una fecha especial, y los cruces son infinitos. Sucede que el 8 de diciembre de 1980, junto con John, moría la oportunidad, por remota que fuera, de que los Beatles volvieran a tocar o grabar juntos. Ya nunca sería posible. Si ya eran míticos en vida y aun jóvenes (cuarenta años tenía John), el disparo de Chapman selló el mito y fijo el ícono Lennon en la juventud eterna junto con Marylin, James Dean, el Che, y Gardel.

 They never came together.

Aceptar que las cosas tienen un final no es fácil. Es difícil resistir la tentación de perpetuarse. John Lennon se había recluido por cinco años, entre otras cosas a maternar a su segundo hijo Sean, y había regresado con su LP "Double Fantasy" que ya era un hit. En lo personal, su prematura partida nos privó de saber si evolucionaría nuevamente a su verdadero nivel magistral como "A day in the life" o "Across the universe" o "Come together". Era una vuelta auspiciosa de un hombre enamorado de su familia y su nuevo proyecto, tratando de vivir libre de su pasado. El pasado lo alcanzó en la puerta de su casa y no le dio una segunda oportunidad. Dudo que se hubiera juntado con sus viejos socios para recrear algo que había terminado más de diez años atrás.

Paul MacCartney cargó el legado beatle en sus espaldas y ha estado difundiendo en vivo su evangelio desde entonces. Siempre tuvo una noción histórica del fenómeno beatle mucho más clara que sus compañeros, un protagonismo totalmente consciente y trabajado, una visión de su legado más profesional, adulta, y madura. Además de tener un genio creativo que el tiempo, que ha jugado a su favor, ha confirmado una y otra vez. George Harrison, hasta su muerte por cáncer en 2001, siguió creciendo como compositor en derecho propio. Ringo permaneció siempre el cuarto beatle, consciente y agradecido de la oportunidad histórica que tuvo en 1963 cuando sustituyó a Pete Best como batero del grupo.

Los Beatles siempre fueron cuatro individualidades sumadas; nunca dejó de ser claro quién era quién y quién componía qué. La voz principal en cada canción es de aquel que la compuso. Sin embargo, sus carreras individuales nunca fueron tan enormes como su carrera como grupo. Tal vez "Imagine" quedó fuera del estricto canon beatle por una cuestión de fechas, como si fueran los últimos estertores de un organismo que moría pero todavía tenía tanto que ofrecer; tal vez George Harrison había encontrado finalmente su lugar y produjo, a partir de "Abbey Road", su mejor música; tal vez Paul hubiera escrito canciones menos comerciales que "Silly Love Songs" o "Band on the run". Tal vez toda esa producción, junta bajo el sello "The Beatles", hubiera sido otra producción innovadora y gigante como fueron "Sgt. Pepper", el "álbum blanco", o "Let it be". Como tantos otros fenómenos, los Beatles eran mayores a la suma de sus partes.


Si John Lennon es la génesis del grupo, también es su cierre definitivo. No hubiera habido Beatles sin ninguno de ellos en escena, pero mucho menos sin John. Por eso Chapman no asesinó sólo a Lennon sino que liquidó con él una época. No sería disparatado decir que los sesenta terminaron oficialmente el 8 de diciembre de 1980. No por nada la gente coloca flores sobre el mosaíco "Imagine" en la zona llamada "Strawberry Fields" en Central Park.

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