Un secreto a voces

La obviedad para el que no quiere ver, es como la arena para el sediento. Tras 8 años, 4.000 inspecciones y cientos de visitas inesperadas no se ha conseguido encontrar ni un gramo de Uranio utilizado con propósitos militares en Irán. ¿Qué ha originado esa prisa repentina bélica hacia Irán, sin haber agotado todas las vías diplomáticas?  

El presupuesto anual de Irán para la investigación nuclear es de 250 millones de dólares, en comparación con EE. UU. que tiene 5.000 bombas nucleares y ha  dedicado 81.000 millones de dólares más para aumentar su arsenal nuclear en 2011, que es más de 300 veces el presupuesto de investigación nuclear iraní, sin obviar, que el único país que ha hecho uso de ella ha sido precisamente Norteamérica.

Lo que los observadores califican como una cortina de humo política del triángulo vicioso (EE.UU, Gran Bretaña e Israel)  en sus esfuerzos por generar una Iranofobia, manifiesta las reuniones secretas que se han producido en las últimas semanas. El periódico británico “The Guardian”, se hacía eco hace unas semanas, de la visita secreta del jefe británico de Defensa, general David Richards, a Tel Aviv. Durante su estancia se llevaron a cabo una serie de reuniones con militares de alto rango y funcionarios de la Agencia de Inteligencia israelita, asegurándole el apoyo incondicional de Gran Bretaña en caso de un ataque nuclear por parte de Irán. Además, revelaron los funcionarios británicos, que el gobierno del presidente Obama estaba considerando planes para acelerar los ataques dirigidos contra las instalaciones nucleares del país, ofreciendo Gran Bretaña su disposición para participar en dicho plan.

En la reunión del G 20, donde los micrófonos abiertos le jugaron una mala pasada tanto al presidente Obama como a Sarkozy, afirmo este último que “la conducta de Irán y el deseo obsesivo de adquirir capacidad militar nuclear es una violación de todas las normas internacionales. Si existiera amenaza alguna para Israel, Francia no permanecería de brazos cruzados”, sentencio con estas palabras. Irán no ha permanecida quieta, tras las amenazas recibidas por parte de la cúpula occidental, donde su ministro de Asuntos Exteriores, Ali Akbar Salehi, declaro en una conferencia de prensa que “EE.UU ha perdido desgraciadamente la racionalidad y prudencia en los asuntos internacionales. Estamos preparado para lo peor, pero esperamos que lo piensen dos veces antes de encaminar la ruta de colisión contra Irán”.

La táctica del miedo es empleada a menudo por los políticos frente a sus ciudadanos para actuar de acuerdo con lo que ellos pretenden, contando con el apoyo de los votantes. Una y otra vez ha caído EE.UU en la retórica de que la Republica Islámica de Irán es una amenaza que podría generar la tercera Guerra Mundial. Como Israel es el patio trasero de EE.UU, Irán en este caso enfocaría su ataque hacia Israel. ¿Qué premio se llevaría el ‘ganador’ en el caso que quede algún superviviente después de esa locura bélica?

El ganador o ganadores conseguirían el control total del Estrecho de Ormuz, el canal por donde transcurren un 40% del petróleo comercializado. Por tanto si el ganador fuera Irán, se generaría una espiral al alza de los precios del petróleo, asestando un duro golpe a la economía agónica mundial de la que estamos siendo testigo. Igualmente conseguiría tener una mayor vigilancia sobre las bese militares estadounidenses establecidas en Afganistán e Irak, imposibilitando su libre movimiento.

¿Son los informes ofrecidos por el OIEA de carácter parcial, o sufren presiones ejercidas por algunos países? Ya en el pasado vimos como EE.UU ejercido sobre este organismo presión en el escándalo de Níger. La documentación elaborada fue utilizada como pretexto para invadir Irak. En ese informe se hacía constar, que Irak recibía material para armas de destrucción masiva de Níger, aunque esta afirmación fue desmentida por el OIEA en el último momento, algo que no sirvió para evitar a miles de personas inocentes la muerte.

En el hipotético caso – si es que existe como tal dicha intención – de tener armas nucleares seria en todo caso para disuadir una posible agresión externa, y no para firmar su propia sentencia de muerte atacando al país vecino o mucho menos a EE.UU.

A diferencia de los años 80, hoy en día, el programa nuclear iraní incluye una amplia red de empresas industriales y organizaciones científicas repartidas por todo el país. Visto así, sería imposible aunque Israel aplicara todos sus recursos militares, destruir el programa nuclear iraní de un solo golpe. Un ataque de este tipo debe de producirse a gran escala o bien de forma selectiva golpeando a la industria nuclear o la totalidad de las infraestructuras del país. El objetivo principal seria la planta en Busher ya que su anulación podría dañar seriamente el sistema energético del país, además cuenta con una ubicación cercana a la costa del Golfo Pérsico, siendo su accesibilidad mucho más fácil que las situadas cerca de Teherán.

La televisión alemana ZDF emitía hace unos días un gráfico con el posible escenario bélico. En vez de informar sobre noticias reales, inventaron unos hechos basado en un escenario lleno de pesadilla y terror, con el fin de influir en la opinión pública, para manipular negativamente el sentir hacia Irán. El corresponsal de la cadena, Christian Sievers, repetía la mentira sobre la amenaza existente de destruir Israel. La definición de propaganda es la de alejar al mundo de los hechos para acercarles a las mentiras. Goebbels se sentiría orgulloso de los discípulos actuales. Irán podría ser capaz de construir una bomba nuclear, pero también tienen esa misma capacidad Suiza, Austria, los Países Bajos, Luxemburgo o Liechtenstein.

Cualquiera puede ser un asesino, pero no por ello van a atacar como medida de precaución a todo el mundo. Israel es el único país en Oriente Medio que dispone de armamento nuclear, aproximadamente unas 300 cabezas, y un programa de desarrollo nuclear oculto.

Meir Dragan, que hasta enero ocupo el cargo de jefe del Mossad, advirtió durante meses en público sobre la catástrofe que supondría un ataque sobre Irán. Sus advertencias no fueron tomadas con buen pie por parte del gobierno de Benjamín Netanyahu. “Tenemos que pensar en el día después”, advirtió Dragan.

Israel ha mandado a construir 6 submarinos en Kiel (Alemania) de la clase Dolphin, del cual un tercio de su coste, 135 millones de euros, serán asumidos por Alemania, a costa del bolsillo del contribuyente. Ahora es comprensible por que no se ha producido protesta alguna por parte de Israel, cuando la canciller alemana, Merkel, cerró el trato con Arabia Saudí, sobre la venta de tanques. Esta entrega de armas viola la Ley de Control de Armas de Guerra donde aparece en el artículo 26 de la sección 2 de la Ley Fundamental de 1961. Entre otras cosas se prohíbe el suministro de armas a otro país si existe “el riesgo de que las armas se utilicen en una actividad perturbadora de la paz, especialmente en una guerra de agresión”.

El repentino interés por este ataque puede ser también argumentado como maniobra de distracción, de los graves problemas que están aconteciendo en los países occidentales. Un escenario de esas características, distraería toda la atención sobre los mercados de valores, el desempleo, la desestructuración de la UE o su moneda, entre otras cosas. De momento esperemos que la diplomacia haga su trabajo, cuyo objetivo debe de estar dirigido en asegurar la paz y convivencia cívica.

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