Citando erróneamente a Golda Meir: ¿Lo dijo o no lo dijo?

goldameirok"La paz llegará cuando los Árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian".
Es una de las citas más icónicas de la historia judía moderna – universalmente conocida; reverenciada por su franco mensaje; y frecuentemente citada por historiadores, biógrafos, periodistas y políticos como también por ciudadanos corrientes a través del mundo, por judíos y no judíos.

Pero, Golda Meir – una firmante de la declaración de la independencia de Israel, quien sirvió al país en muchos roles cruciales incluyendo, por supuesto, Primer Ministro – a quien se le atribuye este "august dictum", ¿lo dijo en realidad?

Nunca se me pasó por la cabeza cuestionarme la autenticidad del comentario porque siempre asumí que era una irrefutable y permanente parte de la oratoria, en una clase con el inmortal "Hace ocho décadas y siete años" y "Tengo un sueño".

Pero las dudas comenzaron a aparecer mientras estaba investigando un artículo sobre las mayores citas judías del Siglo XX. Luego de rebuscar por una plétora de fuentes y darle mucha consideración a una cantidad de gemas lingüísticas, seleccioné mis diez citas ilustres, con la cita de Meir entre ellas.

Conciso, honesto y suplicante, siempre parecía la expresión por excelencia de la frustración que los israelíes sufrieron al desear vivir en paz con sus vecinos árabes. Tenía curiosidad de aprender el contexto en el que Meir hizo esta observación y, porque las palabras son frecuentemente alteradas de una cita a otra, quise encontrar la fuente original de la cita para verificar que tenía las palabras precisas.

La cita ha sido reproducida en incontables libros y artículos impresos como también en línea, y muchos de estos citan la fuente como "La Tierra que nos Pertenece: Una Autobiografía Oral" por Golda Meir, editada por Marie Syrkin y publicada por los hijos de G. P. Putnam en 1973. La cita aparece, junto a varias otras, en la última página del texto del libro (antes del índice) debajo del encabezado "En Paz". Su fuente está dada como: National Press Club, Washington, 1957.

Escribí al National Press Club intentando obtener una copia del discurso de Meir de 1957. La respuesta que recibí fue que Meir, quien para ese entonces era el Ministro Extranjero de Israel, no habló allí en 1957. Igualmente, sí dirigió un almuerzo del club el 11 de diciembre de 1956. Bueno, los autores se equivocan, y quizás Syrkin se equivocó al escribir el año. Además, diciembre de 1956 está cerca de 1957.

El National Press Club no tenía una copia del discurso de Meir de 1956, así que investigué lo más que pude para conseguirla. Ninguno de los archivos en Estados Unidos con los que me comuniqué tenía una copia, ni tenían ningún registro de Meir alguna vez declarando lo que estaba buscando. Estos archivos incluyeron a la biblioteca de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee (donde muchos de los documentos de Meir se encuentran); el Archivo de Mujeres Judías en Brookline, Massachussetts; The Dorot Jewish Division de la Biblioteca Pública de Nueva York; y los Archivos de Mujeres Judías en Cincinnati, que alberga los documentos de Syrkin.

Resultó que el Recorded Sound Research Center de la Biblioteca de Congreso tenía una grabación del discurso de Meir en el National Press Club, pero antes de que pudiera llegar a Washington para escucharlo, obtuve una transcripción del discurso de los Archivos Estatales de Israel.

Sin respiro lo leí – pero ¡ay! La escurridiza cita de Meir no estaba ahí.


Sin fuente primaria encontrada para esta declaración mundialmente famosa, una previa pregunta indescifrable se me vino a la mente: ¿Lo dijo realmente Golda Meir?

Como el autor de numerosos libros, aprendí en mis investigaciones que no es inusual para mitos, declaraciones falsas, medio-verdades, cuasi-verdades, exageraciones, distorsiones y todo tipo de textos apócrifos que se escabullan en la mente de las personas. Entran a través de las arterias principales de comunicación y los callejones traseros y todos casi siempre son aceptados sin cuestión por el público.

Como si el enigma de la frase de Meir "La paz vendrá" no fuera lo suficientemente inquietante, hay, sorprendentemente, otra cita ultra-famosa de Meir que su origen parece estar enredado en la duda:

"Cuando llegue la paz quizás en el tiempo justo podramos perdonar a los Árabes por matar a nuestros hijos, pero será más difícil para nosotros perdonarlos por habernos forzado a matar a sus hijos."

De la posibilidad de que Meir nunca haya dicho esas palabras me alertó Jason Maoz, editor Senior de The Jewish Press. Él había estado rastreando esta cita célebre hace un tiempo, tratando con tesón de encontrar su orígen y finalizó en los mismos callejones sin salida y frustraciones que yo con la cita "La paz vendrá".

Lanzándome en una odisea para rastrear una nueva gema de Meir, me comuniqué con todos los depósitos y archivos que contacté para la cita "La paz vendrá". Una por una, todas las respuestas traían consigo el mismo mensaje vacío: no se puede encontrar ninguna fuente primaria para esta cita.

En mi implacable búsqueda de fuentes originales para ambas citas, exploré innumerables páginas web e índices de periódicos así como varias biografías de Meir.

El perspicaz lector es consciente de que las citas en libros de no ficción por lo general no vienen de sus fuentes originales y son derivadas de fuentes secundarias. No siempre confiables, las fuentes secundarias vienen con una advertencia: pueden ser erróneas o pueden repetir errores de otras fuentes. Por lo tanto, al verificar citas el escrupuloso investigador debe seguir la cadena de citas hasta la primera y confirmar si esa primera cita es de una fuente original confiable.

Curiosamente, la mayoría de los libros en los que busqué, además de la autobiografía de Meir, "Mi Vida", no contienen mención de estas dos famosas citas. A su vez no fueron incluidas en el obituario de Meir de New York Times, de 4883 palabras, del 9 de diciembre de 1978 – aunque el reportero de Times, Israel Shenker, tenía espacio para más de tres docenas de otras citas de Meir.


Mi investigación cambió su curso cuando encontré una colección de 1970 de citas de Meir titulado "As Good As Golda: La calidez y sabiduría de la Primer Ministra Israelí". En este libro hay dos citas que se parecen al par en cuestión: "La paz llegará cuando Nasser ame a sus propios hijos más de lo que odia a los israelíes" y "Lo que le recriminamos a Nasser es no sólo la matanza de nuestros hijos sino forzarlos a matar a otros por la supervivencia de Israel."

Raramente, no hay menciones para ninguna de estas citas en el libro, y mientras encontré estas dos exactas citas en otros libros (todos publicados en o después de 1970) ninguna de estas citas eran de fuentes originales. Es aún más bizarro que "As Good As Golda" fue compilado y editado por Mary Shenker – sí, la misma Israel Shenker que varios años después escribiría el masivo obituario de New York Times que contenía decenas de citas de Meir, pero notablemente, no sus dos citas más famosas. (Probablemente nunca resolveremos este puzzle particular ya que el Sr. y la Sra. Shenker han fallecido).

Al investigar la veracidad de un hecho o cita histórica, uno también quiere considerar si el evento o la declaración en cuestión es consistente con la personalidad, hábitos o disposición de la figura pública conectada. Como hubiera sido fuera de carácter para el diligente Lincoln haber escrito apresuradamente su dirección de Gettysburg en el tren hacia Gettysburg o haber improvisado su discurso en el campo de guerra de Gettysburg, la naturaleza sentimental del presunto fallo sobre "perdonar a los Árabes por matar a nuestros hijos" parece inconsistente con su carácter.

Nasser era un enemigo declarado de Israel que deseaba, junto con los vecinos Árabes egipcios, destruir el país. Con tanta sangre judía derramada para preservar la existencia de la nación, ¿Podría Meir, con su determinada férrea voluntad, realmente haber dicho algo que tuviera un halo tan grande de súplica, liberalismo y corrección política?

Fuente: Haaretz.com

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