Los Justos de las Naciones

justos-entre-las-nacionesokEn mi grupo de estudio de Tanaj acostumbramos hacer una reunión en el Día de la Shoa dedicada al tema. En la búsqueda de un enfoque nuevo, lo dedicamos este año al poco abordado tema de las personas que salvaron judíos de la persecución nazi durante la II Guerra Mundial. En los numerosos programas de radio, TV, artículos de diario y variadas ceremonias que se hacen este día, no se les suele dedicar mucha atención.

En los testimonios de sobrevivientes naturalmente ocupan un lugar más destacado, pero generalmente el acento está puesto en el salvado más que en el salvador. También en la esfera académica encontré pocos estudios dedicados a ese tema.

A partir de 1963, Yad Vashem, institución creada para honrar a las víctimas y los héroes de la Shoá, desarrolla un programa especial con el objeto de rendir el máximo honor a aquellas personas que, sin ser de confesión o ascendencia judía, prestaron ayuda de manera altruista y singular a quienes, por su condición de judíos, eran víctimas de la persecución emprendida por el régimen nacionalsocialista del Tercer Reich alemán y otros afines en Europa, con anterioridad y durante la Segunda Guerra Mundial.

Esas personas (o sus descendientes) reciben el título de "Justos entre las Naciones" en forma de un diploma y una medalla que se les otorga en una emotiva ceremonia, junto con otros honores, en nombre del Estado de Israel. La institución les dedica una sala en la que aparecen sus nombres, fotos, testimonios y documentos que describen sus acciones. Además se planta un árbol con su nombre en la ¨avenida de los justos¨, en el bosque que rodea el edificio.

En un mundo de total colapso moral, una pequeña minoría, en contraste con la tendencia general de indiferencia y hostilidad, se rebeló contra el nazismo desobedeciéndolo y dando asistencia a los judíos perseguidos. Con una extraordinaria valentía, defendieron los valores humanos, considerando a los judíos como seres humanos y sintiendo un llamado de obligación hacia ellos.

Cuando se estudia la shoa hay dos capítulos que son muy difíciles de entender intelectualmente: uno es cómo se pudo convencer a la sociedad alemana de ir por el camino que propuso el nazismo y cómo pudo haber gentiles que arriesgaron su vida para salvar judíos del exterminio nazi.

Los salvadores, ¿qué riesgos corrían?

Los castigos variaban según el país. En Europa Oriental, la población ocupada estaba claramente advertida por los alemanes que el precio por cobijar judíos era la ejecución, no sólo del protector, sino también de toda su familia. Cualquier grado de ayuda - tirarles algo de comer, conseguir documentos falsos, ayudarlos a escapar o esconderse, cobijarlos por unos pocos días, etc., significaba entrar en la clandestinidad, vivir con el temor de que los denunciaran o fueran descubiertos. Asumir la responsabilidad de la sobrevivencia de uno o varios judíos, exigía proveerles, con sus propios recursos y en tiempos de racionamiento, de comida; atenderles la salud, la higiene, etc. Todo eso, sin saber cuánto tiempo iba a durar la guerra ni cómo iba a terminar.

Es muy fácil entender por qué no hubo más personas que salvaron. Lo que merece ser estudiado es por qué unos pocos "locos" arriesgaron su vida para salvar personas del terror nazi.

¿Quiénes y cómo eran?

Todo tipo de gente: culta y analfabeta, rica y pobre, religiosa y no religiosa, campesinos y urbanos, militares y civiles, de todas las profesiones, oficios y ocupaciones, de distintas nacionalidades, figuras públicas y marginales. A menudo lo hicieron sin ninguna premeditación, se dio la situación y tomaron la instantánea decisión de actuar con el impulso del momento. A veces fue un proceso gradual de ir comprometiéndose en una situación de ayuda momentánea que fue intensificándose o llevando a otras acciones; otras veces, fue una elección moral. Pero la mayoría de esos pocos salvadores fueron gente común, que no lo hicieron por pertenecer a la resistencia, o por razones ideológicas o religiosas, ni por idealismo. Eran simples seres humanos, de una humanidad conmovedora.


¿Se trata de rasgos individuales o hay entre ellos coordenadas comunes que puedan explicar su excepcional conducta? Algunos estudios encontraron un conjunto de tendencias compartidas, como separación, individualidad, marginalidad, que les permitieron ser cuestionadores, no seguir a las masas y tener un pensamiento independiente. A personas dotadas de valentía y compasión, esa capacidad de independencia les permitió pensar "es lo que tengo que hacer ahora y no puedo no hacerlo", y, puestos en el dilema de elegir entre el bien y el no bien, elegir actuar contra las convenciones y creencias generalmente aceptadas, aunque esa elección exija un sacrificio casi sobrehumano.

Ante los Justos me inclino.

Estos dilemas piden una introspección. ¿Podría yo haber tenido el coraje necesario si me hubiera enfrentado a esas circunstancias? Difícil y aterrador. Algunos lo hicieron. Eso demuestra que aún en las más terribles situaciones límites existe la libertad de elegir. No está más allá de la capacidad del ser humano. Los Justos nos enseñan que es posible, que incluso en las más desesperantes situaciones de presión física y sicológica es posible y necesario oponerse a la maldad. "Donde dice por la fuerza de las circunstancias, léase por la debilidad de los hombres¨, dice Vaz Ferreira.


El ejemplo de los Justos nos enseña que la vida es un valor supremo. Ese es el significado del lema inscrito en la medalla que reciben Los Justos entre las Naciones: "Aquel que salva una vida, es como si hubiera salvado el mundo entero". (Talmud)

· Más leídos ·

Consola de depuración de Joomla!

Sesión

Información del perfil

Uso de la memoria

Consultas de la base de datos