El comienzo de la Primavera Americana

primaveraokEn una conferencia llevada a cabo el viernes pasado en Washington sobre el lobby israelí, se hicieron comentarios de una cierta clase que rara vez se oyen en los Estados Unidos.

Washington, D.C. La capital de los Estados Unidos declaró oficialmente la llegada de la primavera. Los cerezos están en plena floración, alfombrando la ciudad con una hermosa nube de colores rosado y blanco, habiéndose realizado el sábado pasado el "Desfile Nacional de los Cerezos en Flor" (National Cherry Blossom Parade).

En el muro del Memorial a los Veteranos del Vietnam, los estadounidenses buscaron los nombres de sus seres queridos que murieron en vano. En el Memorial Nacional a la Segunda Guerra Mundial, el último de sus padres circulaba alrededor en silla de ruedas con audífonos puestos en los oídos. A lo largo del National Mall (Explanada Nacional), se está construyendo el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana. Está programado para que se inaugure en el año 2016, en los últimos días del segundo y último período presidencial de Barack Obama.

Hillary Clinton anunciará su candidatura este sábado para las elecciones de 2016. Obama se reunió con el presidente de Cuba, Raúl Castro, el sábado pasado. Sabra Dipping Co. (empresa conjunta de PepsiCo y el Strauss Group de Israel) les pidió a los consumidores que devolvieran los potes de humus debido a una posible contaminación de listeria.

El último sueño que se viene promocionando es el de que haya Wi-Fi en los autos, y la última víctima de la policía más violenta del mundo es Walter Scott, un hombre afroamericano de 50 años de edad procedente de North Charleston, Carolina del Sur, quien murió por un tiro en la espalda que le pegara Michael Slager, un policía blanco que lo había parado en la calle por tener rota una luz de freno de su auto. La madre de Slager dijo que su hijo es un buen hombre. Así es Estados Unidos.

Mientras ocurrían todos estos sucesos habituales, tenía lugar un acontecimiento para nada común en el National Press Club. En una conferencia llevada a cabo el viernes pasado, cuyo título era "El Lobby israelí: ¿Es algo bueno para los EE. UU.? ¿Es algo bueno para Israel?", copatrocinada por el Washington Report on Middle East Affairs y el Institute for Research: Middle Eastern Policy, se hicieron comentarios de una cierta clase que rara vez se oyen en los Estados Unidos.

Concurrieron a la conferencia miembros del Congreso de los Estados Unidos, ex diplomáticos y funcionarios de inteligencia, líderes estudiantiles palestinos, activistas judíos de izquierda y académicos. Este no era el Saban Forum ni tampoco la AIPAC Policy Conference: este era el otro Estados Unidos. "Bienvenidos al otro territorio ocupado por Israel: Washington", decía un poco en broma alguien que se encontraba en el estrado. En un momento de un nuevo cenit en lo que se refiere a la injerencia israelí en la capital estadounidense y en un momento de un nuevo e inconcebible nadir en cuanto a la humillación americana ante Israel, se oyeron claramente en la conferencia la furia, la insistencia, el miedo y quizás también el odio de los pocos. Si su voz ha de hacerse más fuerte, entonces los israelíes deben ser conscientes de ello.

Los líderes estudiantes, que ahora se encuentran en el frente, hablaron de la guerra total que está siendo librada por las organizaciones judías de los campus universitarios para acallarlos. Es, según se sospecha, la última tentativa de Hillel International y su calaña: algún día se pondrá al descubierto como error fatal la destructividad del aparato de la propaganda sionista que existe aquí. Genera más oposición que apoyo. A su vez los ex políticos comentaron lo difícil que era expresar críticas de Israel. Paul Findley, de 93 años, representante republicano de Illinois (desde 1961 hasta 1983), mencionó a un alto diplomático que es amigo suyo, el cual sabía que era imposible emitirle críticas sobre Israel al secretario de Estado por intermedio de las vías habituales, pudiendo hacerlo solamente en conversaciones en privado.

Existen cientos de personas en la Presidencia cuyos salarios los paga el contribuyente estadounidense y creen que su única misión es la de defender a Israel, incluso si tienen que destruir la libertad de expresión, agregó Findley. Su voz dio un temblor cuando dijo que la conferencia era una oportunidad única para expresar tales ideas. Habló del miedo paralizante de criticar a Israel; no sea que a uno lo etiqueten de antisemita. No son los políticos los que dirigen este país; son los miembros de los grupos de presión, incluido el lobby de los judíos, indicó Findley. Sus comentarios resonaron en los de Nick Rahall, quien sirvió como representante demócrata de Virginia Occidental durante 38 años y dijo que los empresarios adinerados, como Sheldon Andelson, habían desviado la democracia estadounidense.

Paul R. Pillar, quien fuera un integrante de alto rango de la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos, explicó en una brillante conferencia las ventajas del acuerdo nuclear con Irán, y sostuvo que la oposición de Israel al mismo provenía del temor de que, luego de realizarse este acuerdo, la ocupación llegara a ser el tema principal.
¿Es este el comienzo de una hermosa amistad, en la que finalmente los Estados Unidos se animará a criticar y presionar a Israel? Aún es muy pronto como para notarlo. Mientras tanto, la Primavera Americana hace florecer los cerezos.

Fuente: Haaretz.com


Traducción al español: Rodrigo Varscher

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