Educadora ortodoxa y transexual construye su vida como activista en Jerusalén

historiadejeruokYiscah Smith lleva el estilo de vida de un devoto judío ortodoxo, mientras da conferencias sobre judaísmo, da clases durante una parte del día en un seminario local y da charlas sobre su libro.

AP. Hace 25 años Yiscah Smith era un hombre que dirigía un centro educativo en Jerusalén para Jabad, un grupo religioso que ayuda a que se acerquen a su fe los judíos que no están afiliados a ninguna denominación. Actualmente, se brinda a lo comunitario de manera distinta, como activista y educadora transexual que predica un mensaje de verdad y de tolerancia.

Smith, de 63 años de edad, lleva una vida activa en Jerusalén, mientras da conferencias sobre judaísmo, da clases durante una parte del día en un seminario local y da charlas sobre su libro, Forty Years in the Wilderness: My Journey to Authentic Living ("Cuarenta años en el desierto: mi viaje hacia el vivir auténtico").

Su viaje personal se destaca, incluso en un país lleno de personas que cuentan con historias de espiritualidad y autodescubrimiento.

"Dios quiere que todos seamos sinceros. Y, en verdad, ese es el mensaje de mi libro, proporcionar inspiración y fuerzas para ayudar a que la gente supere sus propios fantasmas internos", dijo en una entrevista con The Associated Press.

Criada como Jeffrey Smith en Long Island, se hizo religioso de adulto, al integrarse a Jabad en 1975. Se casó, tuvo seis hijos con su entonces esposa, y pasó un tiempo en Israel y en los Estados Unidos antes de colaborar con la puesta en marcha de un centro de información turística de Jabad en la Ciudad Vieja de Jerusalén desde 1985 hasta 1991.

Pero durante todo ese tiempo, mantuvo un profundo secreto. Al rememorar su infancia, siempre supo que era mujer.

Smith recuerda que cuando era un niño de 5 años, había quedado encantado al ver a su madre maquillándose. Una vez, su madre le sugirió que, en lugar de observarla a ella, mirara a su padre mientras se afeitaba "porque tú eres varón".

«Era como, "¿soy varón? Un segundo. No, no." Pero no se lo decía a ella. Era lo que sentía», explica.

Dijo que, cuando era activista de Jabad, se odiaba a sí misma.

«Pero tenía muchas ganas de vivir una vida espiritual. Así que siempre estaba haciendo acuerdos con Dios. Hacía acuerdos con Dios... "Me pongo el disfraz, pero haz el trabajo conmigo, por favor. Ayúdame" », señalaba.

Con el correr del tiempo, fue distanciándose del movimiento, se divorció, y en el año 2001, cuando tenía 50 años, comenzó un proceso de cuatro años que culminó con una operación que la convirtió en mujer.


Eligió el nombre bíblico "Iscá", el cual dijo que quiere decir "observar" y "contemplar el presente de manera más profunda".

Fuente: haaretz.com

Traductor: Rodrigo Varscher

 

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