Al oeste del Eden

marchaparisokAlentar la emigración judía masiva ayudaría a los terroristas a terminar el trabajo comenzado por los nazis y sus colaboradores de Vichy: dejar a Francia sin judíos.

Los ataques terroristas en Paris, tanto aquellos que fueron antisemitas como los demás, han hecho que se invite a los judíos franceses a hacer alia en masa. Esto se basa en dos principios del sionismo: la negación de la diáspora y el hecho de que Israel es un refugio seguro para los judíos perseguidos y en peligro.


Tiene sentido que, a pesar de estar en medio de las elecciones, el Primer Ministro Netanyahu y otros ministros presentaron la emigración a Israel como un antídoto sionista para el antisemitismo y la atmósfera de miedo que se fue generando en los últimos años en Francia, en particular, y en Europa, en general.


Aun así, esta reacción instintiva, pavloviana incluso, debería generar una pausa e incomodidad, incluso entre los sionistas más fanáticos. Esto es debido a que, tanto si los franceses responden a estos llamados y van a Israel o si simplemente escuchan el consejo y van a otro lugar, en algunos aspectos esta campaña fue una capitulación del terror. Le da a sus instigadores un premio que nunca hubieran imaginado: un escape masivo de judíos, en el mejor caso, o la eliminación de la presencia judía en Francia por completo, en el peor caso. Alentando la emigración judía masiva, los políticos israelíes podrían estar ayudando a los terroristas a terminar el trabajo comenzado por los nazis y sus colaboradores de Vichy: dejar a Francia sin judíos.


Tal derrota, como Netanyahu suele decirle a los países occidentales, podrían estimular a los jihadistas a adoptar tácticas similares en otros países europeos. El precedente de que los judíos pueden ser expulsados de cualquier país donde hay una minoría musulmana considerable con acciones antisemitas y operaciones terroristas podría tentar a Al Qaeda, al Estado Islámico u otros grupos radicales similares. Israel puede considerar la emigración masiva como una operación que consolida la empresa sionista, mientras que los fanáticos islámicos podrían llegar a la conclusión opuesta: Primero echamos a los judíos de Paris, Berlín y Londres, le dirán al mundo musulmán, y luego tomaremos Tel Aviv, Haifa y Jerusalén.


Desafortunadamente, algunos israelíes no logran diferenciar entre los regímenes totalitarios antisemitas que perseguían a los judíos y deseaban que se vayan, y la Europa actual – que no quiere nada de eso. Esto se debe en parte a la propaganda de la derecha que muestra el antisemitismo europeo.


A pesar de nuestro entusiasmo por la hasbara, que nos convence principalmente a nosotros mismo, Francia no es ni Algeria, ni Marruecos ni Iraq en los 50 o 60; tampoco la Unión Soviética de los 70 o 80. Paris aún es uno de los miembros fundados de la civilización occidental, a la cual, con derecho, Israel desea pertenecer. La marcha masiva en Paris del domingo demostró donde está la comprensión francesa.


Por lo tanto, este llamado a los judíos franceses a dejar el país, emitido por líderes israelíes unas horas después de que cuatro judíos inocentes fueran asesinados en un supermercado kasher cerca del barrio Vincennes de Paris, fue una puñalada por la espalda a una democracia hermana que estaba en un momento de gran necesidad. Por un lado, Israel dijo apoyar a Francia, pero por otro lado, su mensaje fue claro: Paris no es capaz de superar el terror islámico y las fuerzas anti-judías que la amenazan, y los judíos deberían correr por sus vidas. Imaginen el escándalo que hubiera surgido después de la masacre en el Park Hotel de Netanya en el 2002, si los políticos franceses hubieran llamados a los ciudadanos a franceses de Israel a volver a su hogar, donde hay más seguridad.

Los Israelíes patriotas van a darle la bienvenida a los inmigrantes franceses, pero eso no contradice el hecho de que Israel no está interesado en eliminar la presencia judía de Europa. "Francia sin sus judíos no sería Francia," ha dicho el Primer Ministro de país, pero Israel sin su diáspora no sería el Israel que muchos deseamos tampoco. No tiene nada de malo que Israel fomente la emigración, preferentemente por elección y no por miedo, pero esta semana no fue el tiempo correcto para una campaña así: el gobierno debería haber aprovechado la oportunidad para reforzar la comunidad judía en Francia, en lugar de debilitarla.

Fuente: haaretz.com

Traductora: Mariel Benedykt

 

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