‘Verdá’ o Consecuencia

En la medida que comienza la segunda semana de esta nueva guerra me debato entre varios asuntos que me desvelan.

Reconozco que, a diferencia de la guerra que todavía se pelea en Gaza, esta me produce menos angustia, aunque igual preocupación. Las bajas militares no son comparables, la superioridad no es discutible, ‘el frente’ está muy lejos, y no hay rehenes en juego; pero hay un frente doméstico el cual hoy, aplicaciones mediante, uno puede seguir en tiempo real.

Salvando el pequeño detalle de que uno no está realmente allí.

En las redes sociales, ese mundo que uno elige habitar cada día, a veces hasta la intoxicación, otras, menos frecuentes, desde la inspiración, hay quienes sostienen que si uno no está allí no tiene lo que opinar ni decir; hay quienes se llenan de triunfalismo (esta vez justificado); y están quienes se empeñan en contarnos que la vida en Israel sigue con cierta normalidad, a pesar de.

Bueno, ni tanto ni tan poco.

Hay una ‘normalidad’ en Tel-Aviv entre alarmas y una tremenda ‘anormalidad’ en Jerusalém a pesar de las alarmas (fiestas callejeras prohibidas por Shoshan Purim). Poco o nada sabemos del resto. El país está en guerra. En términos judíos, un solo misil de quinientos kilos que cayó en un edificio de Tel-Aviv es como si hubiera destruido un mundo entero (Sanedrin 4:5).

Excepto los judíos liberales de los EEUU que están obsesionados con Trump (como todos los liberales de los EEUU), el resto de los judíos estamos menos inquietos con esta guerra que con la de Gaza. Esta última nos dejó mucho más expuestos a la opinión pública. Sin embargo, hay dos fenómenos que no cesan y deberían preocuparnos. Hablo concretamente en Uruguay.

Por un lado, hay que observar cómo titulan los medios la guerra actual en Irán: Israel (y EEUU, claro) es EL agresor. La amenaza nuclear y balística iraní es completamente soslayada. Por otro lado, hay medios de prensa que no cejan en su empeño de traer al primer plano la guerra y la situación en Gaza. Dada su inmediatez, lo de Irán es una ‘lógica’ consecuencia de la sed de sangre imperialista israelí (véase ilustración de Netanyahu en ‘Brecha’ en su edición del 6 del corriente).

Por lo tanto, hay un tercer frente y nos afecta en la comarca. Es amenazante, por momentos hasta peligroso, incendiario, y sobre todo demagógico. La demagogia es un recurso retórico muy peligroso. Hace exactamente diez años, acá en Uruguay, se cobró una víctima. Ni la estupefacción general ni la solidaridad de entonces nos sirven de consuelo; ni entonces ni hoy.

Si Israel es un modelo para la mayoría de los judíos uruguayos, un modelo del cual nos sentimos orgullosos, deberíamos aprender de sus logros y de sus errores. Su principal logro es que los recursos estén disponibles y prontos: tecnología, logística, entrenamiento, y disciplina política. Su principal error fue no estar disponibles y prontos cuando la división interna erosionó la base de sus virtudes.

¿Estamos prontos? ¿Asumimos la gravedad de la hora? Somos creativos y profundos haciendo Actos conmemorativos, construyendo Memoria. No parece que fuéramos conscientes de que La Historia nos está pisando los talones. No es un cuento. Está sucediendo. Mientras tanto jugamos juegos de tronos. O peor, juegos de azar. Pero Purim ya pasó.