FlyDubai

Amit Segal, ‘It’s Noon in Israel’, 30 de setiembre de 2026

Por primera vez en más de veinte años alguien intentó secuestrar un avión con destino a Israel. Milagrosamente, el atacante, un piloto omaní, fue reducido antes de que pudiera completar su misión.

Toda la región contuvo la respiración cuando el vuelo matutino de FlyDubai, de Dubái a Tel Aviv, emitió una señal de emergencia, activó el código de secuestro y pareció desviarse de su ruta sobre el espacio aéreo saudí. La región volvió a respirar, con una risita forzada de alivio, cuando los primeros informes atribuyeron el incidente a una pelea entre los dos pilotos. Esa risa se apagó rápidamente cuando las evaluaciones de seguridad y los testimonios de los pasajeros revelaron que el copiloto había apuñalado repetidamente al comandante. El terrorista tomó entonces los controles y dirigió el avión a estrellarse, perdiendo casi veinte mil pies de altitud en poco más de un minuto, hasta que varios miembros de la tripulación y pasajeros lograron abrirse paso a través de la puerta de la cabina y reducirlo. Muchos resultaron heridos durante el forcejeo. El avión realizó un aterrizaje de emergencia en Tabuk, en el noroeste de Arabia Saudita, donde los pasajeros esperaron a que Israel los lleve de regreso a casa.

El motivo específico y la afiliación del atacante no fueron confirmados, pero Israel está tratando el incidente como un acto terrorista.

Una de mis comedias favoritas de todos los tiempos es ¿Y dónde está el piloto? (Airplane!), pero hay una razón por la que Israel no hace comedias sobre las crisis en el aire. Entre 1968 y 1976, grupos palestinos intentaron o llevaron a cabo dieciseís secuestros de aviones, además de aproximadamente la misma cantidad de ataques contra otros objetivos de la aviación, como oficinas de El Al y pasajeros en los aeropuertos de Atenas, Bruselas, Estambul y Roma. Un avión de El Al que llevaba la bandera israelí se convirtió en un inequívoco símbolo nacional. La imagen definitoria de aquella época era la de un avión aislado, detenido en una pista extranjera, con las persianas de las ventanillas bajadas, rodeado de policías y soldados, mientras las negociaciones para liberar a los rehenes se prolongaban durante días. El objetivo era aislar a Israel, llegar a una audiencia mundial e infundir miedo a los israelíes, y lo consiguieron en los tres frentes.

El secuestro más dramático de aquella época, y en la práctica el último contra Israel, tuvo lugar en 1976. Terroristas palestinos y alemanes tomaron un vuelo de Air France procedente de Tel Aviv y lo hicieron aterrizar en Entebbe, bajo la protección del dictador ugandés Idi Amin. El audaz rescate que siguió fue llevado al cine en varias ocasiones y se convirtió en un momento canónico de la cultura israelí. En términos prácticos, dio a Occidente una alternativa a la capitulación, que había estado practicando de manera ignominiosa durante años, y la posibilidad creíble de un rescate hizo que el secuestro de aviones resultara una apuesta mucho menos atractiva.

Pero el factor más importante para poner fin a aquella plaga fue también el más prosaico. Después de la masacre de 1972 en el aeropuerto de Lod, en la que murieron veintiseis personas, el Shin Bet convirtió el aeropuerto internacional de Israel en una fortaleza, con detectores de metales, máquinas de rayos X, cámaras de vigilancia, una cámara de presurización para el equipaje facturado, un puesto de control de vehículos en la entrada y guardias armados. Los estándares israelíes pronto se convirtieron en la norma mundial, y los terroristas comprendieron que el riesgo de secuestrar aviones era mayor que las posibilidades de éxito. Al menos en lo que respecta a Israel, abandonaron por completo ese método.

El ataque de hoy fue un recordatorio no deseado de aquella época oscura. Afortunadamente, tuvo un final feliz y, de manera significativa, ocurrió apenas unas semanas después del 25º aniversario del secuestro aéreo más mortífero de la historia, el 9-11 en los EEUU.

Quedan muchas preguntas por responder. ¿Cómo fue que autorizaron a este hombre a pilotar el avión? ¿Qué fue exactamente lo que lo llevó a actuar? ¿Y qué significa esto para el futuro de los viajes aéreos en el corredor de vuelos más transitado de Israel, entre Dubai y Tel-Aviv?

ELAL suspendió sus vuelos regulares a los Emiratos Árabes Unidos en marzo de 2026 debido a amenazas a la seguridad y no los ha reanudado desde entonces. Es posible que el atacante haya pretendido abrir una brecha en esta alianza crucial. Apenas ayer, Netanyahu advirtió en un discurso pronunciado en la principal base aérea de las FDI que «nuestros enemigos intentarán atacarnos». «No se metan con nosotros», advirtió. «Nuestro largo brazo los alcanzará en cualquier lugar y en cualquier momento».

Pero no fue el puño vengador de la Fuerza Aérea israelí ni un heroico rescate llevado a cabo por las fuerzas especiales lo que frustró la amenaza de hoy. Fue el valor de israelíes comunes y corrientes.

Existía una posibilidad muy real y trágica de que hoy estuviera escribiendo un artículo completamente diferente. Con el comandante aferrándose apenas a la vida, el sistema de dirección averiado y un ala dañada, solo gracias al coraje de un puñado de pasajeros y miembros de la tripulación se salvaron casi ciento ochenta vidas.

Hoy, en el quinto día de Sucot, recitaremos las palabras del Hallel con especial fervor: «Este es el día que hizo el Señor; alegrémonos y regocijémonos en él».

Nota del editor: cuando el lector lea este artículo todos los pasajeros ya están seguros en Israel.
Traducción Chatgpt editada por el editor.