Purim 5786: Irán (Persia)

El podcast de mis referentes Donniel Hartman y Yossi Klein-Halevi esta semana se titula ‘Waiting’, ‘esperando’, en hebreo ‘hamtana’ (*). Refiere al inminente (¿?) ataque estadounidense sobre Irán y sus represalias sobre Israel. Mientras escuchaba sus reflexiones era inevitable pensar en Purim, tan inminente pero mucho más cierto que el ataque: Purim, como todos los años, inexorablemente sucederá por la tarde el próximo lunes 3 de marzo.

Aunque muchos especulan e incluso adivinan, nadie sabe si los EEUU atacarán ni cuándo. Si sucede y cuándo suceda, sabemos que Israel será el gran objetivo de Irán y en proporciones sin precedentes. Ni el más versado analista de la prensa israelí se atreve a garantizar la capacidad de la defensa israelí ante semejante ataque.

La asociación con Purim es casi obvia: el relato de Purim sucede en Persia en 450 AEC, cuando los judíos no sólo ya estaban instalados allí como una próspera diáspora sino que pocos de ellos habían vuelto a Jerusalém cuando Ciro autorizó el regreso en 538 AEC. Persia, hoy Irán, es la primera gran diáspora del pueblo judío.

El relato bíblico que recoge el Rollo de Ester puede ser cierto o no pero ilustra una situación que se dará a lo largo de la historia judía de ahí en más: líderes y minorías que quieren exterminar al pueblo judío de su seno. La narrativa construye el argumento, la expectativa, y el final ‘feliz’ (para nosotros los judíos), con una dosis de venganza final un poco inesperada para nuestros valores actuales; a tal punto que para los niños ese final es omitido. Un poco como todos quisiéramos omitir algunos episodios de la realidad actual que nos afecta.

Volviendo al cuento: construye expectativa. O, en términos del podcast, ‘espera’. No sabemos (aunque en realidad sí sabemos porque la escuchamos cada año) si Mordejai, Ester mediante, logrará torcer el propósito del pérfido Amán de modo de revertir el destino de su pueblo. Sabemos el designio malvado pero hacemos como que no sabemos el desenlace. A falta de Dios en esta historia, a diferencia de Pesaj un mes más tarde, todas las opciones, todos los recursos, están en nuestras manos. ‘Pur’ significa ‘cambio de suerte’: hay algo azaroso en el desenlace, aunque no podemos negar que los poderes seductores de la Reina Ester algo tuvieron que ver en el asunto.

Una vez más, dos mil quinientos años más tarde, la amenaza viene del mismo lugar. Son otros persas, pero la coincidencia no es irrelevante: hay un afán imperial en la base del conflicto. Como entonces, seguimos confiando en nuestros propios recursos, esta vez bajo la forma de poder militar además de astucia, espionaje, e intrigas palaciegas. La diferencia es que no dependemos de nosotros mismos para resolver la crisis; Dios sigue sin intervenir pero los liderazgos de ambos bandos (Irán y EEUU) son tan volubles, megalómanos, y absolutistas como el rey Nabucodonosor. Por no hablar de nuestros propios liderazgos… no es momento de auto-crítica.

De modo que bien podría ser, según especulaba un académico analista en CNN anoche, que lleguemos a Purim con un ataque (selectivo) de los EEUU a las bases iraníes y represalias (selectivas en otro sentido) de los iraníes hacia los centros civiles de Israel. Purim están en el ambiente en la calle israelí, pero la expectativa y el temor también. Todos quieren seguir con sus vidas pero todos saben que esta ‘espera’ puede postergar planes y proyectos, cuando no cancelarlos para siempre.

En otras palabras: tal vez no haya un cambio de suerte este año. Tal vez este Purim sea distinto a todos. Porque de alguna manera nos habíamos acostumbrado a celebrar Purim como hechos que ya no podían suceder, como una fiesta nacional que celebra las suertes echadas hace ya ocho décadas en que sabemos, con casi absoluta certeza, que al final del día nos salvaremos. Eso les hemos contado a nuestros hijos cuando los alentamos a abuchear a Amán y celebrar a Ester y Mordejai. Pero este año, a dos años largos ya de #Oct7, Persia ya no es aquel reino magnánimo y mucho menos aquel reino seducible. Irán hoy es el enemigo público #1 del vecindario e Israel es su primer objetivo.

No hay judío, y no soy la excepción, que no crea que Israel es capaz de revertir cualquier situación amenazante, por letal que sea. Hemos sido testigos de ello durante dos años; todos tenemos seres queridos que han padecido la guerra en Gaza y aún padecen esta enorme incertidumbre. Pero creo que no está mal quitarle a Purim sus elementos infantiles e inmaduros y pensar un poco más como adultos acerca de nuestra ‘suerte’, nuestro destino, y nuestro propósito. Porque al final del día, los asuntos serios no se arreglan con cuentos de final feliz ni con engaños y máscaras. Purim no es un carnaval: es una muestra de nuestra condición.

(*)https://open.spotify.com/episode/4v8wgOlGYOmtHsYFDYG5nU?si=08d108a135c34cd0