CCIU 85 Años

Este 11 de diciembre se han cumplido ochenta y cinco años de la fundación del Comité Central Israelita del Uruguay (CCIU), institución ‘paraguas’ de toda la comunidad judía creada para representarla frente al mundo civil y político del país. Su representatividad emana de la voluntad de las cuatro comunidades fundadoras y los acuerdos alcanzados entre las mismas.

El CCIU fue creado, entre otras razones, para combatir el antisemitismo y la discriminación en años muy difíciles para el mundo judío. Durante buena parte de estos ochenta y cinco años cumplió su función con creces. A lo largo de su historia tuvo algunos reveses pero en lo esencial siempre estuvo a la altura de la hora; asimismo, en circunstancias especialmente espinosas su gestión rayó a gran altura. Como no soy historiador me abstengo de ejemplos concretos.

En especial ha sido una constante de las sucesivas gestiones el relacionamiento amable y fraterno con la sociedad uruguaya, civil, religiosa, y por supuesto política. Es una tónica común a todas las presidencias del CCIU y su mesa ejecutiva. Aun en momentos álgidos, las situaciones se tramitaron con respeto, diálogo, confianza en el sistema democrático uruguayo, y adhesión a los mejores intereses del país.

La sociedad uruguaya solía ser más homogénea de lo que es hoy en día. Uruguay no escapa a las generales de la ley. La fragmentación ‘woke’ ha generado una infinidad de frentes y discursos que hay que atender con los mejores recursos a nuestra disposición como judíos. Los temas actuales no se avanzan o resuelven en la pomposidad de una mesa ejecutiva acordada políticamente sino en la diversidad de voces que, como en la sociedad toda, han surgido con las nuevas generaciones.

La capacidad de escuchar y sobre todo de responder a estos nuevos ‘lenguajes’ y discursos, muchos de ellos importados y maniqueos, exige nuevas habilidades y sensibilidades. Se trata de poner al frente de la comunidad judía personas capaces de no sucumbir a viejas ideologías y partidismos sino elevarse por encima de nuevos paradigmas. Muchos de los cuales mi generación, por ejemplo, ya no entiende o no logra empatizar. Mucho menos responder con cierta noción de sentido.

Es una pena, por decirlo delicadamente, que el CCIU esté cumpliendo ochenta y cinco años empantanado en arenas movedizas. La comunidad judía uruguaya es pequeña bajo cualquier patrón de medida pero está institucionalmente sobredimensionada. Esto es bueno si lo pensamos desde el valor de la diversidad, pero es malo si lo vemos desde la herramienta de la representatividad.

Estamos atravesando un época tal vez tan crítica como los años cuarenta del siglo pasado. #Oct7 y sus consecuencias así lo demuestran. No se precisa más señal que esa para saber que los próximos decenios demandan otro modelo de liderazgo: más pragmático, menos ideológico, y más plural. Nuestra supervivencia y permanencia como pueblo está basada en la dinámica generacional: padres y maestros que enseñan a sus hijos y alumnos.

Incluso Moshé tuvo que aceptar que su ciclo había terminado y otros guiarían a Israel en su derrotero. Otros y con otros modelos de liderazgo. Ya no hay milagros: las aguas no se abren por acción divina. ‘Se hace camino al andar’. Es hora de dar el primer paso hacia el futuro.