Cuentas Progresivas
Los judíos tenemos una obsesión por contar: contar historias y contar los días. Ambas nos anclan en el tiempo cuando el espacio nos ha sido tan elusivo y conflictivo a lo largo de nuestra historia.
Contamos los días desde y hasta Shabat; así nombramos los días de la semana: primero, segundo, tercero, y así hasta el sexto. Shabat es el séptimo día.
Contamos el primer día del mes. Así determinamos nuestras festividades. Contamos los días del Omer, siete veces siete entre Pesaj y Shavuot, entre la libertad y la norma.
Contamos los días de Janucá de uno a ocho, sumando una luminaria por día. Porque como explicó Hilel, ‘sumamos en santidad’.
Los judíos no hacemos cuentas regresivas. Siempre contamos hacia delante.
Al día de hoy faltan los restos de un rehén para ser repatriados. Tal vez la semana próxima podamos finalmente cerrar la cuenta. Dejar de contar. La cuenta progresiva que se inició el 7 de octubre de 2023 no sumó santidad; sumó memoria.
Los grandes acontecimientos del pueblo judío, felices o infelices, en algún momento trascienden el tiempo. La Shoá trascenderá su primer siglo así como la salida de Egipto se convirtió en mito fundacional. La historicidad (que investiga el tiempo en retrospectiva) no es, en el largo plazo, tan relevante como la significación.
Pasarán muchos años hasta que #Oct7 deje de ser sólo un hecho histórico (que siempre lo será) para convertirse en un hecho re-fundacional. Como la caída del 2º Templo de Jerusalém hace dos mil años.
Para que eso suceda, eventualmente, un día debemos dejar de contar (‘uno, dos, tres’) para poder empezar a contar (‘había una vez’). El concepto de ‘sumar santidad’ de Hilel puede entenderse como una suma que desemboca en relato.
Los mandamientos son diez y así los conocemos. Pero cada uno encierra una idea, un propósito, que sólo puede expresarse por la palabra.
Ojalá la semana próxima Ran Gvili Z’L haya cerrado la cuenta de modo que Israel y los judíos en todo el mundo podamos continuar el camino hacia tiempos mejores.
Sin contar los días. Porque como sostienen algunos, nunca sabemos qué día llegará el Mashiaj.
Será cuestión de seguir esperando y, mientras tanto, contar algunos hitos y contar la historia. No sólo en Pesaj. Janucá también es un tiempo propicio.