Círculos y Liderazgo
En la conocida Parashat Yitró (Éxodo 18:1-20:23) Yitró, suegro de Moshé, lo instruye acerca de cómo implementar justicia y dilucidar conflictos. Le enseña cómo liderar. Hay que reconocer que la curva de aprendizaje de Moshé a lo largo del libro de Éxodo es meteórica. Para saber sobre qué bases juzgar y dirimir, inmediatamente el texto detalla los Diez Mandamientos.
Como dicen Los Rabinos (Jazal), nada sobra, nada falta en la Torá.
Mirando el contexto actual en torno al tema del liderazgo parecería que nada sobra sino que más bien mucho falta. Sea en Israel, desde donde escribo estas líneas, o sea en el mundo judío en general; desde donde también escribo, aunque momentáneamente ausente, estas líneas. Israel, el hogar que no habito, es circunstancial; el mundo judío en general es, para mí, excluyente: desde allí asumo la realidad.
El pasado martes 11 de noviembre fue sepultado, tras once años de espera, Hadar Goldin Z’L, secuestrado y asesinado en 2014 en Gaza. Fue parte del acuerdo del cual, al día de hoy, quedan tres cuerpos por ser devueltos. Todos, desde la prensa, sus amigos, y su familia, hablaron de un círculo que se cierra. Es así: sepultar un difunto es un precepto central de la tradición judía.
El tiempo judío tiene una particularidad, lo que el escritor Thomas Cahill (1940-2022) llamó en su libro ‘the gift of the Jews’, el regalo que los judíos hicieron a la humanidad: el tiempo judío es circular pero a diferencia de las tradiciones de las cuales se nutrió, es un tiempo que avanza. Algunos lo llaman mesianismo. No somos sujetos del destino, somos forjadores del mismo en sociedad con Dios. De modo que la expresión ‘se cerró un círculo’ hay que manejarla con ciertas salvedades o matices.
Si un círculo se cerró hay infinidad de círculos que se abren. Si nos remitimos a la lección de liderazgo que Yitró le enseña a Moshé, hay tantos desafíos de liderazgo como círculos que se abren. De hecho, y es mi percepción y opinión, el círculo que se abrió en enero de 2023 carece de un liderazgo central y, por el contrario, es fruto de una dinámica perversa de liderazgos menores, parciales, y partidarios. El componente ético que representan los Diez Mandamientos brilla por su ausencia. Se ha perdido la brújula moral. Su falta se manifiesta en las calles cada sábado cuando termina Shabat. La incógnita es si se manifestará en las urnas, cuando toque.
Los líderes de Israel, todos y cada uno, seguramente saben el estado de la nación. No importa el relato que cada uno cuente, todos saben la complejidad de la situación y los desafíos que esperan a Israel y a los judíos de todo el mundo en consecuencia. Los líderes de la oposición, en especial, deben saber que no habrá muchas más oportunidades. Si no arman un gobierno sólido y duradero para el próximo decenio, el futuro de Israel es sombrío. No por su existencia, sino por su naturaleza. Israel es capaz de revertir situaciones militarmente, pero está siendo incapaz de superar su enfrentamiento fratricida y cicatrizar las heridas de una guerra justa (Gaza) pero que se perdió en #Oct7. El alto al fuego actual fue impuesto por un liderazgo extranjero. Otra vez Yitró diciéndole al líder de turno cómo actuar. Pero como Yitró, ese líder vuelve a sus tiendas y deja a Israel enfrentado a Amalec. Resolver UN tema no es lidiar con el desafío en su totalidad.
El camino en el desierto exige líderes propios, maduros, y con certezas en sus valores.
En el mundo judío que habitamos fuera de Israel también debemos, como judíos, entender que hay círculos que se vienen cerrando hace lustros, si no décadas, por más que no queramos verlos. La sucesión en los liderazgos siempre es un desafío mayor; no cruzar el Jordán es un acto de resignación y aceptación del paso del tiempo pero al mismo tiempo es un acto de responsabilidad.
Ni Josué ni los Jueces son las respuestas para este tiempo; tampoco los reinados, que en definitiva conducen al sisma. La respuesta está en la sabiduría rabínica: el pragmatismo, el respeto a las mayorías, entender el contexto, y bregar por una vida judía diversa, posible, segura, y en armonía con el entorno. Los Rabinos entendieron que los actos heroicos conducían al desastre. Hay suficiente heroísmo con su consecuente dolor y trauma en Israel. Nuestro rol es proyectar convivencia y armonía, al tiempo que respaldamos a Israel y nos comprometemos con su destino promoviendo la Aliá y los programas en Israel.
Parafraseando a Moshé Dayan, nosotros en la diáspora no vivimos por las armas. Agrego yo: vivimos por la palabra y el ritual. Si Moshé fue suficientemente modesto para usar la ayuda de su hermano cuando sintió que no estaba a la altura de la demanda, es tiempo de aunar esfuerzos en lugar de promover audacia gratuita. Es tiempo de liderazgos actualizados, colectivos, y proyectados al futuro.
Vaya casualidad: como en Israel. Bueno, no por nada somos todos ‘hermanos’.