Interpretando a Shylock

Andrew Silow-Carroll, The Times of Israel, 25 de octubre de 2025

Cuando Saul Rubinek sube al escenario en “Playing Shylock”, no solo representa al infame judío de Shakespeare, sino que se interpreta a sí mismo. O más bien, una versión de sí mismo: un actor judío furioso porque su producción de “El Mercader de Venecia” acaba de ser cancelada por ser demasiado controversial.

Esa concepción, una obra de teatro acerca de una obra que ha sido cancelada, protagonizada por un actor que interpreta una versión de sí mismo, es una creación del dramaturgo canadiense Mark Leiren-Young, quien tres décadas atrás escribió un espectáculo unipersonal anterior llamado “Shylock”. Durante la pandemia, en colaboración con Rubinek, Leiren-Young reimaginó la obra, que se estrenó el jueves pasado y se extenderá hasta el 7 de diciembre en el Polonsky Shakespeare Center de Brooklyn después de una serie de representaciones en Toronto aclamadas por la crítica.

“Mi personaje estaba listo para subir al escenario durante tres minutos”, dijo Rubinek en una entrevista conjunta con el dramaturgo”. Saul Rubinek, el personaje, solo quiere decirle a la audiencia que ‘El Mercader’ ha sido cancelado y que recibirán un reembolso. Pero no puede salir del escenario. Sigue hablando. Se supone que todo se sienta improvisado, pero el 99,9 % está guionado”.

Durante los siguientes 100 minutos, Rubinek, un actor de caracterizaciones de larga data quizás mejor conocido como el novio masculino de Daphne, Donny, en la comedia televisiva de la década de los noventa “Frazier”, ofrece una explicación sobre la historia de la obra más controvertida de Shakespeare, una polémica contra la cultura de la cancelación y una meditación sobre la identidad judía y la herejía artística en los cargados años después de la masacre de Hamás del 7 de octubre de 2023.

Representando a Shylock, el prestamista judío que es despreciado y humillado por el comerciante cristiano a quien presta 3.000 ducados bajo condiciones extraordinarias, Rubinek, de 77 años, lleva la kipá de terciopelo, los tzitzit y el largo abrigo negro de un judío haredi moderno. Recita algunos de los soliloquios más conocidos de Shylock, incluido el “No tiene ojos de judío”, una apelación a la conciencia de sus atormentadores – y de la audiencia – con un acento de Europa del Este.

Rubinek dijo que estaba imaginando cómo su propio padre, un sobreviviente del Holocausto y antiguo actor en ídish, que alguna vez soñó con actuar en “El Mercader”, podría haber interpretado a Shylock.

“Eso me dio la llave de Shylock”, dijo Rubinek, quien nació en un campamento de personas desplazadas en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, antes de que su familia inmigrara a Canadá. “En realidad, no estoy representando al judío de Shakespeare. Estoy actuando como me imagino que mi padre lo habría representado”.

Ese patrimonio solo alimenta la indignación del personaje de Rubinek (en adelante llamado “Saul”) ahora que una campaña no especificada en las redes sociales ha intimidado a los productores para que cancelen la producción.

La cancelación ficticia se parece a las controversias del mundo real: en 2014, la Metropolitan Opera canceló la transmisión simultánea internacional (aunque no las actuaciones en vivo) de “The Death of Klinghoffer” (La muerte de Klinghoffer), de John Adams, sobre el secuestro en 1985 del transatlántico de pasajeros Achille Lauro por el Frente para la Liberación de Palestina. Los productores citaron preocupaciones de que la producción podría usarse para alimentar el antisemitismo.

Y tan solo el año pasado, un teatro canadiense canceló una proyección de “The Runner”, una obra sobre un hombre ortodoxo que recoge piadosamente partes de cuerpos después de ataques terroristas. El teatro explicó: “Dado el conflicto actual en el Medio Oriente, este no es el momento para una obra que puede aumentar las tensiones dentro de nuestra comunidad”.

Activistas judíos y la familia de Klinghoffer, que murió en el secuestro, presionaron al Met; no está claro qué miembros de la “comunidad” intentaron cancelar “The Runner”. Del mismo modo, “Playing Shylock” deja en la vaguedad quién se opuso exactamente a un nuevo “Mercader”, aunque hay una fuerte sugerencia de que eran intereses judíos excesivamente sensibles. Saul describe un interrogatorio al que fue sometido en “el centro comunitario judío”, donde un moderador judío sugiere que una obra de teatro que se centra en un arquetipo antisemita puede ser demasiado “tóxica” para llevarla a cabo.

Saul reacciona con furia. “¿Esto? ¿Esta obra? ¿Con lo que está pasando? ¿Aquí? ¿En esta ciudad?” vocifera. “Donde no se puede entrar en una sinagoga sin pasar por guardias armados, ¿el verdadero peligro para el ‘bienestar’ es ‘El Mercader’?”

Respondiendo a un comunicado de prensa cómicamente diplomático del teatro diciendo que sería inapropiado organizar “El Mercader” en “este momento de creciente antisemitismo”, Saul ironiza:

“¿Ha habido alguna vez un momento en que el antisemitismo no haya estado en aumento?” dice. “¿Cuándo, cuándo, ocurrió este momento mágico? ¿Antes o después de que Moisés partiera el Mar Rojo?

Rubinek insiste en que “Playing Shylock” no es solo otra oportunidad para dispararle a la cultura woke, o una versión de la dudosa reclamación de los comediantes de que no pueden bromear libremente en el escenario sin arriesgarse a la cancelación, o una indirecta hacia los políticos de derecha y hacia quienes vigilan lo que se puede y no se puede decir sobre el asesinato de Charlie Kirk.

“El espectáculo no es sobre la izquierda o la derecha”, dijo Rubinek. “No es Fox News ni manifestantes woke. ‘El Mercader’ podría haberse cancelado en 1936, en 1947, en 2016, siempre ha sido un imán. La pregunta es: ¿por qué seguimos tratando de silenciar el arte en lugar de confrontar lo que nos hace sentir incómodos?”

Cuando el espectáculo no está defendiendo la libertad artística, está sondeando la identidad judía. Saul se queja de la cantidad de actores gentiles que han interpretado a Shylock, desde Laurence Olivier hasta Al Pacino y Patrick Stewart, sugiriendo que se ha pasado por alto a los actores judíos en un esfuerzo equivocado por minimizar la judeidad del personaje. (Aunque, para ser justos, el actor judío Henry Goodman fue elogiado por su representación de Shylock en una producción del Teatro Nacional de 1999 de “El Mercader”, que llegó a Broadway, y la actriz judía Tracy-Ann Oberman interpretó a Shylock en el West End de Londres en 2022. Dustin Hoffman interpretó el papel en una producción londinense de 1989 que se trasladó a Broadway al año siguiente).

“En la obra digo que estoy cometiendo una especie de herejía”, dijo Rubinek. “Al hacer que Shylock sea visiblemente judío en un momento de creciente antisemitismo, me acusan de incitar al odio. Pero creo que es todo lo contrario: es reclamar una historia judía que ha sido distorsionada durante siglos “.

Para Leiren-Young, la colaboración ofreció una forma de explorar una fascinación de larga data con la censura y la identidad.

“No se trata solo de a quién se le permite poner qué en escena”, dijo. “Se trata de quién puede contar su propia historia, y de si todavía creemos en el derecho del artista a correr el riesgo de ser malinterpretado”.

Desde las atrocidades del 7 de octubre y la subsiguiente guerra en Gaza – admite Rubinek – la puesta en escena de una obra sobre una representación judía se siente arriesgada. Sin embargo, la producción – dijo – busca mantener a las audiencias de izquierda y derecha “en la misma habitación, respirando juntas”.

“He tenido personas que ven las cosas de manera completamente diferente, política y emocionalmente, que se acercan después y dicen que se sintieron vistas”, dijo. “Porque la obra no sermonea. Te incluye en la ficción. Te conviertes en parte de la historia”.

En última instancia, la obra es una defensa entusiasta de “El Mercader” que permite a Rubinek mostrar sus habilidades de actuación, tanto en el idioma original de Shakespeare como en ídish. Rubinek tiene poca paciencia con quienes – una lista que incluye al crítico judío Harold Bloom y a la actriz británica Judy Dench – llaman a “El Mercader de Venecia” irremediablemente antisemita. En cambio, dijo, la obra exige que el público vea a un estereotipo como ser humano.

“¿Quieren saber por qué los actores todavía representan esta obra?”, preguntó. “Porque Shylock es el primer personaje judío tridimensional en toda la literatura. Cinco escenas, y ha obsesionado a los actores durante 400 años. ¿Por qué? Porque es real”.

Traducción: Daniel Rosenthal