Palabras Clave
En un podcast reciente, mi ‘maestro’ Yossi Klein-Halevi, al referirse a la guerra de narrativas en las redes sociales, utilizó el concepto ‘buzz words’ (palabras clave) en contraposición al acto de contar una historia. Palabras como disparadores.
En otro artículo, recientemente publicado en un diario israelí en inglés, leí sobre las palabras ‘O’, ‘G’ y ‘A’: Ocupación, Genocidio, y Apartheid, enunciadas por israelíes o judíos. Yo apenas si uso esas palabras, si es que alguna vez se me escapa, pero me gustaría añadir una nueva que preferiría evitar: la palabra ‘T’, como en Traidor. Se ha convertido en una ‘palabra clave’ dentro del mundo judío.
Mi compatriota Rafael Porzekanski escribió una entrada en su blog en Times of Israel fechado el 5 de agosto titulada ‘Elige a tu propio traidor judío’. Uruguay es un país muy pequeño; nuestra comunidad judía apenas llega a las 12.000 almas, si acaso…
Sin embargo, por pequeño que sea el país y la comunidad, no estamos aislados ni inmunizados contra el virus que se está propagando y que está devorando la piel del judaísmo en todo el mundo: el ‘odio injustificado’, otra ‘palabra clave’ creada por los Rabinos (Jazal) hace más de dos milenios.
Nuestra comunidad no permite ni perdona a los ‘traidores’. Nuestra identidad como judíos, en términos generales, está basada más en el Sionismo que en el Judaísmo como experiencia ritual o religiosa. Cualquier discurso que trate de justicia y sensibilidad hacia ‘el otro’ es leído con sospecha.
De hecho, lo que la mayoría de los judíos uruguayos leen y comentan está relacionado con el antisemitismo, la prensa parcial, y el prejuicio abrumador contra los judíos que se ha apoderado de la opinión pública mundial. Como si recién saliéramos de Auschwitz, los judíos uruguayos sentimos nuestro destino únicamente, y sólo siempre, como víctimas.
La guerra en Gaza es una guerra justa. Que se esté librando de forma justa es otro asunto completamente distinto. No se discute en foros abiertos, no sea cosa que te llamen ‘traidor’. Tal vez por eso Rafael eligió escribir su texto en inglés. Supongo que está sintiendo las consecuencias de sus publicaciones recientes sobre Israel y Gaza.
Puedo suponerlo porque, sin decir lo que él dice, la profundidad semántica de la palabra ‘T’ acecha sobre el trabajo que intento hacer dentro de nuestra comunidad. Me han insultado, y eso duele.
Pero aunque puedo empatizar con Rafael, no puedo estar de acuerdo con él.
Termina su texto citando a Hillel y suponiendo que habría revelado LA verdad moral y que por eso habría sido incluido en la lista de traidores. Tal vez, de hecho, Hillel fuera llamado traidor por los fanáticos de su época…
El punto relevante es que no hay Hillel sin su Shammai. La Torá no es solo un imperativo moral, es una forma de vida: en la guerra, en la angustia, o en cualquier situación pequeña e insignificante que uno deba enfrentar. La halajá se rige por Hillel, pero TODAS las opiniones quedan registradas para la posteridad.
La moral prevalece sobre la halajá. Pero la moral no se ejerce en el vacío. Actuamos dentro de la realidad.
Lo que me lleva a otra discrepancia: la forma en que se presentan los hechos, y no solo en este blog en particular. Sin lugar a dudas, el #7Oct SIEMPRE va primero. Luego viene la guerra en Gaza, las guerras contra los representantes (proxis), la guerra de los 12 días y lo que esté sucediendo ahora. #7Oct es la madre de todo mal.
En el lenguaje, la elección del orden de las palabras o párrafos es relevante. Si comienzas tu argumento colocando la ‘crítica severa a las acciones militares de Israel en Gaza’ o ‘la catástrofe de Gaza’ ANTES de ‘la masacre perpetrada por Hamas’, estás tomando una postura. Tal vez no estés justificando la reacción a esa masacre, pero sin duda estás mostrando más empatía de la que tu enemigo merece.
Mi posición personal respecto a todo lo que ha ocurrido en estos últimos treinta y dos meses de enfrentamiento civil en Israel y el mundo judío, y luego el #7Oct y la guerra, es clara: enfrentemos nuestras fallas internas. Tengamos una conversación judía sobre cómo abordamos nuestra propia crisis.
Cuando digo una ‘conversación judía’ me refiero a valores judíos y a contexto judío; una conversación entre judíos. No una conversación destinada a alimentar a nuestros partidarios o a nuestros enemigos. Le Shem Shamaim, por fines superiores. Esta opción evita el ruido y el dolor que provienen del enfrentamiento.
Porque al principio creemos que estamos enfrentando a nuestros enemigos, pero más tarde que temprano nos damos cuenta de que nos estamos enfrentando entre nosotros. Cuando empezamos a usar la palabra ‘T’ hemos cruzado ese umbral, estamos saliendo de los límites de nuestro judaísmo. Dejamos de ser los guardianes de nuestro hermano o de sentirnos responsables los unos por los otros (arevim ze la-ze).
La ‘excomunión simbólica’, como bien lo expresa Rafael, le puede suceder a cualquiera. No tienes que ser una celebridad o un intelectual. La responsabilidad es doble: está en quienes se arriesgan a criticar abiertamente nuestras fallas morales así como en quienes se apresuran a juzgar cualquier tipo de crítica moral hecha por otro judío. Estamos alimentando a los carroñeros. ‘Hay un águila en el cielo’ (Arik Einstein). Vaya si la hay.
El #7Oct abrió una caja de Pandora de temas que creíamos superados hace tiempo. Sabíamos que el antisemitismo existía. Lo que no esperábamos era la voluntad de un pueblo (Hamas, los gazatíes, los palestinos, como se los quiera definir) de realmente exterminarnos. Tampoco esperábamos la capacidad que demostraron para hacerlo. El daño causado durará generaciones, por muy resilientes que seamos.
Necesitamos autocrítica. Necesitamos auto-exigencia. Necesitamos honestidad y confrontar temas difíciles. Este es un punto de inflexión en la historia judía. Nunca pensé que viviría para presenciar esto. Pero debemos hacerlo.
Lo que no necesitamos es auto-odio ni autodestrucción. Para eso ya tenemos enemigos. Nuestro objetivo es construir desde adentro: nuestros valores y nuestros estándares morales. Pero para eso, primero debemos ser, permanecer vivos, erradicar las fuerzas que quieren exterminarnos como individuos y como pueblo.
El judaísmo es demasiado amplio y diverso como para tener ‘traidores’. Mientras algunos judíos deberían evitar intentar agradar todo el tiempo a ‘los otros’ señalando nuestras fallas morales, otros judíos deberían abstenerse de insultar a sus correligionarios judíos. Es un mal hábito.