La Voz de los Moderados
Mijal Bitton, PhD, The Times of Israel, 18 de julio de 2025
Cuando florecen los extremistas, ¿Cómo pueden actuar los moderados para hacer una diferencia? Un estudiante me hizo esta pregunta hace unas semanas, mientras estaba dictando una clase sobre extremismo político y la fragilidad del experimento estadounidense. La pregunta me llamó la atención porque toca de cerca una realidad que estamos viviendo. Las apuestas son más altas cuando el centro está colapsando y, sin embargo, es cuando los moderados tienden a perder terreno. En el momento en que la moderación es más necesaria, a menudo aparece como algo poco viable.
He estado meditando sobre esa pregunta durante años, mucho antes del 7 de octubre. Desde las guerras culturales por el #MeToo, la DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión) y la Teoría Crítica de la Raza hasta los estudios históricos de la República de Weimar, he visto cómo los extremos se alimentan unos de otros, vaciando el centro y preparando el camino para el colapso.
Hoy en día, los moderados a menudo están atrapados: desafía a tu propio lado y eres un traidor, guarda silencio y eres irrelevante, transige demasiado y perderás tu alma. Lo que está en juego es algo personal, estratégico, y también relacionado con la civilización.
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La parashá de esta semana ofrece dos modelos contrastantes sobre cómo responder en tiempos de crisis: uno arraigado en el fervor fanático y el otro en la estrategia.
Nuestra porción de la Torá lleva el nombre de ‘Pinjás’, el nieto de Aarón, el sumo sacerdote. Pinjás se convierte en el clásico ejemplo judío de un fanático, alguien que hace justicia por mano propia. Actúa en respuesta a Zimri, un jefe israelita que se une con Kozbi, una mujer midianita, en un acto sexual público vinculado al culto idólatra de Baal Pe’or. Moisés queda estupefacto y paralizado, estalla una plaga mortal y Pinjás interviene, alanceando a Zimri y a Kozbi en una dramática muestra de celo religioso.
El episodio es profundamente ambiguo sobre el fanatismo religioso en sí. Pinjás es alabado y detiene la plaga, lo que suena como algo positivo, pero el pacto de paz que Dios le da como recompensa da a entender que su acto fue una necesidad única para ese momento, no un antecedente para un futuro liderazgo. La Torá parece permitir el fanatismo solo en momentos de crisis extraordinaria, y luego insiste en que este legado sea transformado en paz y no seguir arraigados en la rabia.
En momentos de caos y liderazgo fallido, el impulso es recurrir al fanatismo: puede parecer la única forma de hacer una diferencia. Pero incluso cuando la Torá afirma el fanatismo de Pinjás en momentos de crisis extraordinaria, se resiste a establecerlo como un precedente.
Pero la Torá no termina la historia allí. Inmediatamente después de Pinjás, nos encontramos con un tipo de líder completamente diferente.
Aparecen las hijas de Zelofejad: Majla, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. Estas mujeres son modelos de un liderazgo moderado basado en principios, uno de los ejemplos más significativos en la Torá de cómo las voces estratégicas pueden remodelar una nación.
Antes de examinar su estrategia, vale la pena definir qué hace que una persona sea moderada. Los moderados no son centristas pasivos que dividen entre ellos todas las diferencias o carecen de convicciones fuertes. Más bien son personas que tienen múltiples compromisos simultáneamente: con la justicia y la estabilidad, con el cambio y la continuidad, con su comunidad particular y con la sociedad más amplia. Creen que los sistemas pueden reformarse en lugar de que se necesite una revolución y trabajan dentro de los marcos existentes para ayudar a que esos sistemas estén a la altura de sus ideales más elevados.
Las hijas de Zelofejad encarnan esto de forma perfecta. Están comprometidas al mismo tiempo con el bienestar de su familia, los derechos de las hijas mujeres, la integridad de la tierra tribal, el amor por la tierra de Israel y la autoridad de la ley mosaica. Su padre murió en el desierto sin haber tenido hijos varones. Bajo el sistema de herencia tal como funcionaba en esa época, solo los descendientes varones heredaban la tierra y, por lo tanto, su familia perdería su parte en la Tierra Prometida. Entonces le llevan una petición a Moisés: ¿Pueden las hijas mujeres heredar si no hay hijos varones?
Los rabinos vieron a estas hermanas como modelos de brillantez legal y claridad moral: «Las hijas de Zelofejad eran sabias, exégetas y virtuosas… hablaron en el momento preciso». (Bava Batra 119b). Supieron exactamente cuándo hablar y cómo construir un caso que se alineara con la ley existente. Vinieron desde dentro, personas pragmáticas con profundos principios que creían que el sistema era capaz de reformarse y que era digno de esa reforma. Y la respuesta de Dios es sí: en ausencia de hijos varones, las hijas mujeres pueden heredar.
Las hijas de Zelofejad representan uno de los precedentes más antiguos de un movimiento de derechos civiles que expande legalmente los derechos a través del compromiso estratégico con las instituciones existentes.
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El mayor peligro para los moderados en tiempos como los nuestros es la parálisis: el miedo a que nuestras voces no puedan competir con las que son más fuertes, más estridentes o más extremistas. Y así, con demasiada frecuencia, retrocedemos y cedemos el campo.
Lo que hace que las hijas de Zelofejad sean tan notables es que, incluso en la época de Pinjás, una época definida por un fervor público dramático, dieron un paso adelante y lideraron como personas moderadas. Nadie les pidió que desafiaran la ley de herencia; vieron una injusticia y crearon su propio momento para el cambio. Muestran que la moderación no es una falta de convicción, sino la sabiduría para lograr que las convicciones tengan efecto. Demuestran que uno puede tener principios y simultáneamente ser pragmático, apasionado y paciente.
Para aquellos de nosotros que nos identificamos como moderados en un momento de aumento del extremismo, su ejemplo es un llamado a la acción: no hay que desesperar y no hay que ceder el terreno. Las voces más fuertes pueden dominar los titulares, pero el cambio duradero se logra con quienes combinan la claridad moral con una visión estratégica. La pregunta no es si los moderados pueden ganar. La pregunta es si tendremos el coraje de actuar con la misma audacia y sabiduría como lo hicieron estas cinco hermanas en el desierto.
Traducción: Daniel Rosenthal